jueves, 19 de enero de 2017

Todo encuentro es sagrado

Maestro Carpin Liu

Hace algunos años, recorriendo la tradicional Feria del libro de Buenos Aires, lo que en principio era un simple paseo literario con una querida amiga, se transformó,  en lo íntimo, en una experiencia de significado trascendente. Entre charlas con musulmanes, judíos, cristianos, budistas e hindúes en los distintos lugares de la feria, pasamos casi ‘casualmente’, y cuando ya nos íbamos, por un pequeño stand, olvidado en un rincón, y cuyo letrero rezaba: “Maestro Tao, Carpin Liu”. Mi sorpresa fue enorme. Carpin Liu había sido uno de mis primeros maestros taoístas, hace más de una década, cuando como adolescente apenas comenzaba mi búsqueda interior en el taoísmo filosófico. Profundo conocedor de la sabiduría taoísta, del significado profundo del I Ching y del arte del Feng Shui, hacia años que no tenía noticias suyas, y si había un lugar en el que nunca esperaba reencontrarlo, era como expositor en una Feria del libro. Me acerqué a saludarlo con un abrazo, y recordamos viejos tiempos y cursos compartidos en la Fundación Centro del Tao de la calle Franklin. En su generosidad, y quizás por la misma alegría compartida, me regaló y dedicó una copia del clásico taoísta Tao Te Ching, traducida por él mismo del chino al español. En esos momentos, mi felicidad era plena. A ello se sumaba el sabor de lo inesperado y lo causal. Prometí volver a comunicarme y me despedí, diciéndole lo contento que estaba por haberlo vuelto a ver. Liu me sujetó del brazo y me dijo: “Y nunca olvidar esa máxima taoísta eh, todo encuentro es sagrado”. Me fui con esas palabras, pensando y repitiéndolas en mi interior. “Todo encuentro es sagrado”. El maestro tenía razón, pese a que muchas veces, arrastrado por los ríos de la cotidianeidad, uno obviara en lo diario aquella vieja verdad. Todo encuentro es sagrado. Esas palabras quedaron en mi mente durante todo el viaje de vuelta. Recordándolas hoy, también me doy cuenta que este encuentro con cada uno de los visitantes de este blog, aún virtual y originado en distintas circunstancias, puede tener el mismo sentido trascendente. En este compartir que se genera entre taoístas anónimos que se congregan en este bosque, algo de nuestras humanidades se toca, y nos sumergimos en esa misma dimensión sagrada , propia del encuentro único entre dos personas con sentires parecidos, en búsqueda profunda. Quiero entonces, saludarlos hoy, aprovechando para celebrar la gozosa oportunidad de aprender y compartir en lo cotidiano con cada uno de ustedes.

Foto 1) Portada de la traducción del Tao Te Ching a cargo de Carpin Liu. Foto 2) "Para Juan Manuel, con todo cariño", la dedicatoria del maestro para el autor del blog

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